viernes, 11 de enero de 2013

El Azar Cultural, arte, diseño y educación



La Noche del Cometa por María Elena Schlesinger. Agosto 2012

                                                              Por Dra. Silvia Herrera Ubico

El Azar Cultural es una agenda cultural de publicación mensual que nació en Guatemala en octubre de 2005 por una afortunada casualidad, es decir, “por azar”. No fue tal vez tan casual el convencimiento de Ximena Chapero, gráfica; Valia Garzón, promotora cultural y José Manuel Mayorga, fotógrafo y coleccionista, de que el arte abre horizontes y nos enriquece como ninguna otra cosa en la vida.  Fue bajo esa premisa que se propusieron conformar un equipo y trabajar para crear un boletín que informaría de todas las opciones artísticas y culturales del escenario guatemalteco.  De esta forma, quisieron propiciar encuentros, brindando a los lectores una selección de ese acontecer en la ciudad de Guatemala, la Antigua Guatemala y otros Departamentos del país. El reto fue trabajar con pasión, con la mayor perfección y calidad posibles y no fallar en la puntualidad de las entregas.  A la vez, a lo largo de sus siete años de circulación, esta agenda propició, casi sin quererlo, un poderoso canal educativo con un alcance de insospechado impacto.
A lo largo de este tiempo y al revisar las casi 75 portadas creadas para El Azar Cultural, se fue percibiendo que la historia de la vibrante vida cultural del país quedaba consignada. Fue muy revelador caer en la cuenta que, mirando hacia atrás, la labor informativa de esta agenda permitió establecer un recorrido importante de la cultura en los últimos siete años.  Además, su formato, su manera ágil de llegar a todos y la forma en que ha puesto en valor a quienes van llevando el pulso del hacer creativo, ha logrado una feliz conjunción de información acerca del acontecer cultural, el diseño gráfico y la educación. 
No obstante, los logros arriba mencionados habían pasado inadvertidos, pues no se había hecho un recuento del camino andado por El Azar Cultural.  No fue sino hasta que del 17 de febrero al 30 de abril del corriente año se realizó la exposición Por aZar, en el ArteCentro Graciela Andrade de Paiz en el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala en el marco del 5to aniversario de dicho espacio cultural.  Dicha exposición reunió 35 obras de arte que dieron inspiración a 35 carátulas de El Azar Cultural y se trató de un recorrido bien seleccionado de las manifestaciones culturales realizadas a lo largo de la existencia de la publicación (2005-2012).  Al haberlas dispuesto en una coherente museografía y al estudiar el conjunto, se ha percibido que, a través de ellas, se puede estudiar la historia del arte de Guatemala en el siglo XX y principios del actual, a la luz de los siguientes temas:

  • Las diferencias entre el arte moderno y el arte contemporáneo
  • Las distintas generaciones de artistas en Guatemala
  • Momentos importantes en el arte guatemalteco: Grupo Vértebra, la DS, Imaginaria, Foto30, Fotokids
  • Se advirtió que cada obra tiene inscrita parte de la vida de su autor y también del país.
  • Se percibió que el paisaje es una constante en el escenario del arte y hay versiones modernas y contemporáneas del mismo. 
  • Se vieron obras que han sido puntos de partida para otras propuestas, o para una serie significativa en la trayectoria del artista
  • Se cayó en la cuenta de la importante presencia de mujeres creadoras, de cómo se han formado y cómo han influido en el escenario artístico. 
·                       -    La creciente difusión de obra gráfica y de la fotografía en la producción artística guatemalteca.

Relatar cada suceso consignado en las carátulas de este mensuario sería una labor demasiado larga para este espacio, por lo tanto, se ha considerado pertinente abordar la travesía del arte guatemalteco que El Azar Cultural ha dejado marcada a través de la museografía de la mencionada exposición.  El museógrafo fue Adrián Lorenzana, director del ArteCentro Graciela Andrade de Paiz y su trabajo estableció conexiones y ríos subterráneos de afinidad en las obras allí exhibidas.

El recorrido empezaba con una obra textil de Priscilla Bianchi (Guatemala, 1955) artista del quilt.  Su obra rinde un homenaje al textil guatemalteco dentro de una geometría y perfección deudoras del arte abstracto geométrico y, al lado se encontraba un acrílico de estilo geométrico de Daniel Schafer (Guatemala, 1937-2004), defensor del purismo en el arte, educador, crítico.  Al fondo, la obra en aluminio reciclado de Luis Díaz (Guatemala, 1939) ponía de relieve también con su geometría, un momento importante en la historia artística de Guatemala:  la primera galería de arte, fundada por Schafer y Díaz en los años sesenta.  Viendo en diagonal hacia atrás, se encontraba una escultura en aluminio y madera de Jamie Bischof (Estados Unidos, 1938), artista abstracto-geométrica muy activa en los años setenta.  Las composiciones intrincadas y limpias de Dennis Leder (Estados Unidos, 1946) no podían ausentarse de esta revisión del arte abstracto.  Todas estas obras dejaban clara la presencia del constructivismo y del op art en el arte de este país y se enlazaban mediante una invisible línea de la amistad entre estos artistas, sus intereses, luchas y complicidades. Con ello se alude en contraposición y por exclusión al Grupo Vértebra, movimiento creativo que ha tenido considerable estudio.

Frente a tal geometría se encontraba una obra de Joan Durán (España, 1947), artista vinculado al expresionismo abstracto, la posguerra contestataria, land art y la experimentación con fuego y pintura.  En el medio de la sala, la presencia de un torso de Mariadolores Castellanos (Guatemala, 1958) confirmaba la importancia de su obra en Guatemala. Esa pieza era parte de la exposición denominada Realidad Distorsionada que fraguó, como muchas obras de esta artista, el universo de motivos gráficos y objetos en el interior transparente de sus resinas.  Unos pasos más allá, la escultura en alambre y cristal de Lissie Habie (Guatemala, 1954-2008),  rendía homenaje a la desaparecida artista y su búsqueda de lo espiritual.  Al fondo, la fotografía transferida a serigrafía y colocada en espejo de Irene Torrebiarte (1970) así también como el espejo intervenido y aludiendo al diseño que deja la polilla que todo lo carcome, obra Sandra Monterroso (1974), dejaban clara la presencia de cuatro creadoras importantes a lo largo de cuatro décadas. 
En esta misma sala, la obra de Luis González Palma (1957), una de sus primeras series de  fotografías a color y precisamente ya hecha en Argentina, rescataba la presencia de lo ausente, la nostalgia de alguien que está sin estar al retratar a una joven en un evocador e inquietante perfil.  El diseño de Ximena Chapero para esta carátula del Azar Cultural destacó lo fantasmal y la ausencia.

En la sala siguiente la discreta presencia y de abrumador impacto de la obra de la ya desaparecida pintora y escultora Magda Eunice Sánchez (Guatemala, 1946-2008) dialogaba con un emblemático retrato pintado por Carlos Valenti (París, 1988-1912), artista que muere en París, en 1912, al inicio de su floreciente carrera.  Al lado se encontraban dos obras de importantes creadores:  Erwin Guillermo (Guatemala, 1951), pintor activo desde los años setenta y Efraín Recinos (Guatemala, 1928-2011), el genio guatemalteco de las artes (arquitectura, pintura, dibujo) recientemente fallecido.  Los estilos de Sánchez, Valenti, Guillermo y Recinos conversan bien juntos pues son deudores del expresionismo.  

El paisaje no podía ausentarse de esta escena artística. El delicado dibujo de Alfredo Ceibal (1954), delatando la devastación de la naturaleza; la fotografía impresa en tela de Regina de Batres (1943) que presenta un razor ribbon del que son presas bolsas plásticas es una visión urbana actual que representa la violencia y la contaminación en forma muy poética; el Lago de Atitlán, pintado por Jaime Arimany (1908-1995) con fuertes trazos y una acabada síntesis cromática, así como la irónica viñeta en torno al trabajo y el descanso de Jorge de León ponen de relieve, cada uno con su lenguaje, que el entorno y las actividades humanas son temas ineludibles en las artes.  El diseño para las portadas del Azar Cultural recogía con interpretaciones certeras la alusión constante al paisaje.  

El emblemático ojo de Rodolfo Abularach (1933), grabado de extremada finura y profusión de líneas permite pensar cómo en el arte moderno se ha ponderado particularmente la destreza manual y el dominio técnico.  Elemento que reaparece, aunque en una técnica totalmente distinta, en las litografías de Guillermo Maldonado (1961) que sobresalen por su sabio manejo de las gubias y formones, por su alto sentido del lleno y vacío y por los fuertes rasgos de la multitud de rostros que presenta. Esa pericia técnica fue parte de las obras hechas por Darío Escobar (1971) de quien los bates de béisbol intervenidos con un fino trabajo de repujado en plata señalan un periodo de la trayectoria de este artista cuando él aún bruñía y trabajaba los metales, para señalar esa colonización (primero la española y luego la norteamericana) que ha sido parte de la historia de nuestro país.  Hoy, este importante artista guatemalteco, diseña sus obras y un equipo de ayudantes las llevan a cabo tal y como proceden muchos creadores contemporáneos.   De manera semejante, Jessica Kairé (1980) ha creado series de armas en materiales afines a los peluches como una enorme paradoja de lo lúdico vrs. la violencia.

La gráfica digital del salvadoreño Carlos Cañas (1924), el collage fotográfico del español Luis Gordillo (1934)  realizado por  el Taller Experimental de Gráfica (TEG), la serigrafía de un collage de Jamie Bischof, el grabado de Roberto Cabrera, crítico de arte, versátil y activo artista desde los años sesenta que conmemora el 2o Salón del Grabado y además la xilografía de Maldonado representan el actual auge de la obra gráfica en distintos medios y soportes.

La  historia de la fotografía y de la publicidad mediante el rescate digital de un telón pintado a mano del siglo XIX y un anuncio vintage de Agfa de la colección de la fotógrafa Anne Girard aparece consignado por el Azar Cultural y esta muestra.  Asimismo, la presencia de la producción fotográfica de Daniel Chauche (1951) a lo largo de 30 años que retrata la Guatemala profunda es un referente obligado en la historia de la fotografía del país que no podía pasarse por alto.  Su técnica impecable y su sensibilidad no deja indiferente a quien observa y que permite muchas lecturas. Otro fotógrafo documental de peculiar relieve en Guatemala y en Estados Unidos fue Hans Namuth (Estados Unidos, 1915-1990) cuya colección de retratos de indígenas son un documento importante en el país. También se tomó en cuenta a Andrés Asturias (1978), destacado fotógrafo que, en la serie Arena Negra abordó los bañistas del Puerto de San José, Escuintla, Guatemala desde una visión realista y evocadora. Jean Marie Simon (Estados Unidos, 1954) con la fotografía documental a color que retrata con crudeza la realidad de distintos estratos sociales y revela a muchos el conflicto armado en la historia reciente de Guatemala. Jaime Permuth (Guatemala, 1968) y su estudio sobre rituales de observancia en la comunidad religiosa en EEUU.  Ingrid Roldán (Guatemala, 1973) con su serie de los Músicos y la foto del chelo sirve de inspiración a Ximena Chapero para sintonizar en el diseño del Festival del Centro Histórico en la edición 2011 a cargo de Karen Betancourt.

Fotokids 20 años Capturando Sueños también es un hito en la historia de la fotografía del país. Este colectivo de fotógrafos niños y jóvenes fue iniciado por la fotoperiodista Nancy McGirr (1961) y es uno de los más reconocidos en Iberoamérica, pues ha permitido desarrollar la creatividad en chicos en situaciones adversas y ha sembrado la posibilidad de desarrollar el talento y la determinación para crear un futuro mejor. También Jose Manuel Mayorga (1961)  ha contribuido con sus creaciones fotográficas a ensanchar el panorama de este arte en el país. Su segunda muestra personal fue Revisitaciones, Tarjetas de Visita de la Capital 1992-2006, tuvo como inspiración la colección de tarjetas de visita del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica CIRMA y revisita este tipo de fotografías que, alrededor de 1860, democratizó este naciente arte; con su fotografía de calle lleva registro de las reivindicaciones por el respeto a la Diversidad Sexual y, siempre en la calle, en las sombras proyectadas sobre las aceras encuentra los demonios sueltos responsables de la crisis financiera iniciada en 2007 que hasta la fecha se padece. 

No podía faltar en la fotografía guatemalteca una alusión a María Cristina Orive (1931), fotógrafa y pionera junto a Sara Facio, de las ediciones en torno a la fotografía a través de la editorial argentina La Azotea.
Había un eslabón suelto en la historia de esta disciplina, pues algunas décadas habían permanecido sin mayor presencia de fotógrafos. El dar a conocer y la promoción, por parte de sus herederos, del archivo fotográfico de Julio Zadik (1937-1965) vino a colmar un vacío con una colección de un valor histórico y artístico invaluable.  

Así como la Galería DS, (Schafer y Díaz) marcó un momento importante en el desarrollo artístico de Guatemala, la Galería Imaginaria en los años ochenta logró dar un giro y aportar un lenguaje nuevo, crítico y profundo a la producción de esa década. Luis González Palma y Erwin Guillermo son dos exponentes que fueron parte de dicha Galería Imaginaria y sus obras en el estilo esa época permiten rememorarla.

Guatemala es un país rico en artesanías y unas de ellas son las tallas en madera. Una extensa colección particular de hondas en cuyo cuerpo se graban todo tipo de figuras fue motivo de un completo libro que documenta sus características. La colección y la publicación fueron también reseñadas por el Azar Cultural y el diseño de la portada que los anunciaba se inspiró en la copiosa cantidad de hondas que figura en ese conjunto.
Las publicaciones que se mostraron en la exposición en su mayoría fueron diseñadas por Ximena Chapero (Revisitaciones, Subasta de Arte Latinoamericano Juannio, Julio Zadik un fotógrafo moderno en Guatemala (1937 – 1965), Bienal de Arte Paiz).

El escenario artístico guatemalteco también está poblado por importantes músicos; entre ellos, Paulo Alvarado (1961), erudito en historia de la música y gran compositor. El teatro asimismo, se ha visto renovado con la presencia de Francisco Toralla (1978) que cultiva el mimo y la acrobacia. Estos acontecimientos y muchos otros han sido documentados por el Azar así como las alusiones a video arte y el Festival Icaro, referente de la creación cinematrográfica en la región. Una mención aparte el apoyo divulgativo a los importantes Simposios de Investigaciones Arqueológicas que anualmente ofrecen charlas y ponencias de nacionales y extranjeros acerca de los resultados de sus investigaciones en el Mundo Maya y que hacen de este evento una referencia obligada para los especialistas. 

Los ficheros de la Biblioteca César Brañas de la Universidad de San Carlos de Guatemala adscrita a Extensión Universitaria, aparecen transfigurados en una carátula del Azar como un homenaje a este sitio obligado para el investigador de historia guatemalteca.

Desde el punto de vista educativo el servicio a la comunidad que el Azar Cultural ofrece ha tenido varias vertientes. Una de ellas es la exigencia de ordenarse y entregar a tiempo la información que han tenido los protagonistas de las actividades. Tales protagonistas son las galerías, los artistas, las distintas instituciones y organizaciones culturales. Al informar anticipadamente de estas actividades, en un medio donde no se planifica, permite a los encargados de prensa estar alerta acerca de lo que ocurre. En un país donde la cultura y el arte no figuran en las agendas de la mayoría ni en las de los medios de comunicación -el espacio para tal fin es mínimo-, el azar deja constancia y a futuro ayuda a la memoria, cosa que está ocurriendo en estos instantes con esta ponencia.

Otra de ellas es que esta exposición despertó el interés de un buen número de visitantes, se hicieron visitas guiadas y además una conferencia en torno a la misma. Las carátulas del Azar fueron recientemente expuestas en la Universidad Rafael Landívar, institución de la cual su diseñadora, Ximena Chapero, es exalumna.  Esa exposición en dicha Universidad ha servido de estímulo a nuevas generaciones de diseñadores quienes han podido apreciar el devenir cultural documentado en la publicación.

En conclusión: cada carátula y cada entrega mensual despiertan una expectativa que permite a los lectores conocer más acerca del artista o la actividad reseñada, particularidad que viene a añadirse a esta publicación.
Además, en 2007 apareció www.elazarcultural.blogspot.com con información virtual actualizada y referencias a las reseñas de prensa relacionadas con dicha información. Dicho blog tiene un promedio de 200 visitas diarias. 

En complemento al festival de la fotografía denominado Foto>30 en tres oportunidades, este medio de información publicó también una edición crítica de fotografía en el momento en que estaban expuestas un buen número de muestras fotográficas.

El azar es, efectivamente, el detonante de estos encuentros y de esta historia. Citas alusivas a esta condición ineludible de la vida aparecían en las paredes de la muestra. Algunas de ellas: “No ha de maravillarnos que el azar pueda tanto sobre nosotros partiendo de que vivimos por azar”. Montaigne; “El hombre tiene mil planes para sí mismo. El azar, sólo uno para cada uno”. Mencio;“Entre las cosas que devienen o llegan a ser, unas son producciones de la naturaleza otras del arte y otras del azar”. Aristóteles; “Los azares de la vida son tales que toda eventualidad se hace posible”. Andre Maurois marcan el carácter fortuito e innecesario de las artes y también de la vida y suscriben su cercana, amable, a veces ignorada y totalmente gratuita y grandiosa relación.
Con la consigna de que El Azar Cultural es una invitación a viajar a lo desconocido, a lo inesperado, a través del arte.  Siguiendo su programación y asistiendo a las actividades culturales en Guatemala, nos sirve en bandeja la oportunidad que el arte da a todo ser humano: ser mejor y perfeccionarse.

¡Que el azar nos acompañe !

Bibliografía


1 comentario:

EL HUESO PERDIDO dijo...

Muy buena y merecida reseña de Silvia. Gracias por ser parte de nuestro diario azar cultural durante todo este tiempo y el apoyo incondicional a los esfuerzos culturales en nuestro medio. Un abrazo y felicitaciones.