viernes, 30 de noviembre de 2012

Ángel Poyón en T20



Galería T20 presenta la primera exposición individual en España
del artista guatemalteco Angel Poyón.

Mediante un acuerdo de colaboración con la Galería T20 y el Centro Cultural de España en Guatemala se logró el llevar la obra del artista guatemalteco Ángel Poyón a España. 

En esta exposición, una ocasión excepcional para nosotros, tenemos el placer de mostrar, por primera vez en España, una individual de Angel Poyón (Comalapa, Guatemala, 1976), uno de los creadores centroamericanos más interesantes. 

Su obra, presente en la XXXI Bienal de Pontevedra, España (2010) y en la pasada edición de ARCO en nuestro stand, se ha caracterizado desde sus inicios en el medio artístico por su claridad minimalista y la pulcra ejecución de su trabajo. 

A través de una selección de lo mejor de su obra reciente, podemos ver el trabajo de una artista polifacético, generador de un sello inconfundible, en el que su riqueza intelectual encuentra los medios necesarios para cuestionarse la validez de los modos de representación contemporáneos en territorios de la identidad y la pertenencia a un grupo étnico heredero de una cultura milenaria, nudo central de su producción.

La dualidad entre la tradición y la presencia de objetos descontextualizados plantea una obra enormemente poética, en la que la reivindicación de la cultura maya deja ver las amenazas constantes de la agresiva intervención, tanto militar como desde el punto de vista del consumo, que las culturas indígenas sufren en Centroamérica.

Todo un mundo de elementos identitarios, de juguetes, de ingenios a través de los cuales la ironía y los retazos de los mitos clásicos hilvanan la narración de la contemporaneidad guatemalteca, de la que es protagonista junto a un núcleo muy vivo de artistas locales que en los últimos años han despertado el interés internacional, como Regina José Galindo, Aníbal López o Benvenuto Chavajay, con los que colabora habitualmente.

Algunos de sus reconocimientos más importantes han sido el Primer Premio en la Subasta de Arte Latinoamericano Juannio 2010, el reconocimiento de Artista Destacado en la II Muestra de Arte Emergente, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, Costa Rica, su presencia en la I Trienal del Caribe, República Dominicana; +/- Esperanza, en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica o la más reciente edición de Teorética. En los tres últimos años su obra ha sido omnipresente en el contexto americano, tanto en el ámbito de las galerías como en el institucional.

Vive en Comalapa, Guatemala.

Fotografía de Relojes cortesía del CCE/G

viernes, 9 de noviembre de 2012

Naufus Ramírez-Figueroa. Artissima 19

Proyectos Ultravioleta se complace en informarles que el artista guatemalteco, Naufus Ramírez Figueroa, ha sido nombrado ganador del Illy Present Future Prize como mejor artista joven de la feria de arte contemporáneo internacional ARTISSIMA en Torino, Italia.

Naufus Ramírez-Figueroa ganó el prestigioso galardón gracias al proyecto expositivo Necromancia Azul, que reúne varias fotografías, video y performance, por medio del cual busca generar una conversación con su tío Xito, asesinado en el conflicto interno de Guatemala. La exposición fue producida y presentada por Proyectos Ultravioleta, una plataforma para la experimentación en arte contemporáneo basada en la Ciudad de Guatemala, y que ha venido realizando numerosas colaboraciones en Guatemala y el exterior desde que abrió sus puertas en septiembre del 2009.

Como parte del premio, el artista ha recibido una invitación para realizar una muestra en el prestigioso Castello di Rivoli, un castillo del siglo XI convertido en uno de los centros más importantes para el arte contemporáneo en Italia. El jurado del Illy Present Future Prize está compuesto por profesionales y especialistas del arte contemporáneo a nivel mundial, que incluye a Beatrix Ruf, directora del Kunsthalle Zurich, Gregor Muir, director ejecutivo del Insituto de Arte Contemporáneo de Londres, Andrew Berardini, curador independiente de Los Ángeles y Beatrice Merz, directora ejecutiva del Castello di Rívoli.

Tras anunciarse el premio, Ramírez-Figueroa comentó: “Para mi es un gran honor recibir éste premio y poder volver a Torino el año entrante para presentar mi trabajo en el Castello di Rivoli. El premio sirve como una confirmación de que el trabajo que he venido realizando en los últimos años va por donde debe. Guatemala tiene un gran número de artistas contemporáneos de primera categoría y es en nombre de todos ellos que acepto este premio. Al mismo tiempo, quisiera aprovechar la oportunidad de  agradecer a Proyectos Ultravioleta por todo el apoyo que me han  ofrecido en repetidas oportunidades desde que comenzamos a trabajar juntos en enero del 2010.”

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Naufus Ramírez-Figueroa (Guatemala, 1978) es un artista cuyo trabajo en instalación, video y performance se adentra en temas que incluyen el folclor, la sexualidad, las prácticas mágicas, el bienestar de la infancia en tiempos de guerra, las experiencias de los refugiados y la poesía. Ramírez-Figueroa recibió un B.F.A. de la Universidad Emily Carr en el 2006 y un M.F.A. de la Escuela del Instituto de Arte de Chicago en el 2008. Naufus ha realizado numerosas muestras personales y colectivas en Europa, Norte América, Latinoamérica y el Medio Oriente. Entre sus proyectos recientes está su presentación en Casa de América (Madrid), Akademie Schloss Solitude (Stuttgart), Des Pacio (Costa Rica), Christinger De Mayo (Zurich), The Hangar (Beirut) y la Bienal de Arte Paiz en la Ciudad de Guatemala. Entre sus numerosos premios y honores ha recibido el Fund for Performance ARt del Franklin Furnace en el 2007 y el John Simon Guggenheim Memorial Foundation fellowship en el 2012. 

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Proyectos Ultravioleta es una plataforma multifacética para la experimentación en el arte contemporáneo, formada en el 2009 y situada en la Ciudad de Guatemala. Es una iniciativa dedicada a la producción de exposiciones de arte, proyectos multidsciplinarios, foros de discusión, conciertos recios, happenings, intervenciones en el espacio urbano y formatos de intermediación con ontros proyectos locales y externos. 

http://uvuvuv.com

Ángeles de José Toledo por Paulo Alvarado

José Toledo Ordóñez -el Pepo Toledo- ha devenido una figura particular dentro del arte guatemalteco. Heredero intelectual, por circunstancia, pero también por elección propia, de personajes como Efraín Recinos, Mario Monteforte, Marco Augusto Quiroa, Luis Díaz, Roberto Cabrera o Ramón Banús, no tiene reparos en reconocerse como el "mecánico artista". Su razón de ser ha sido, durante muchos años, una profesión que no tiene mucho que ver con lo que cómodamente llamamos arte y presumimos de entender como tal. Eso, sin embargo, está muy lejos del "artista mecánico" con lo que algunos quisieran identificarlo, acaso porque él era muy conveniente en tanto promotor cultural, antes que practicante del arte. De pronto emerge como escultor, con las mismas herramientas que empleaba, en tanto tecnólogo de la industria automotriz y economista decidido a apoyar a los artistas con los que solía compartir inquietudes y necesidades.

No se trata solamente de un juego de palabras, sino de todo un significante. Sin que lo empujen, Toledo confiesa su advocación por un arte afincado en la tradición y en las conspicuas convenciones de la estética. En un mundo de curadores, dueños de galerías y críticos de arte relacional -librados al último grito de la moda y a la angustiosa necesidad de figurar junto a los artistas a quienes ensalzan o denigran según sus peculiares evaluaciones personales- su propuesta conceptual riñe con el afán de vender las piezas a como dé lugar y la preocupación de verse catalogado como el gran innovador, el gran iconoclasta, el gran anti-representacionista (si es que podemos permitirnos semejante término).

Una tal postura se enfrenta prontamente con quienes pretenden sostener que cualquier cosa se vale, a la vez que paradójicamente les molesta que un artista surja de un mundo inconexo y, encima, se atreva a proclamar su adhesión a paradigmas consabidos y establecidos. A todas luces, Pepo no está interesado en una revolución radical, sino en lo más propio de un artista: jugar con lo que le nace (por las razones que sean)... y allá los demás (por las razones que sean)... No es imprescindible, para nada, que estemos de acuerdo con él.

Ahora se concentra en uno de los motivos más simpáticos que los artistas siempre hemos aprovechado como pretexto para crear: un homenaje a quien admiramos como maravilloso exponente de aquello a lo que aspiramos. Es el caso de Efraín Recinos, a quien Toledo Ordóñez dedica una serie de "ángeles", tema casi inagotable a lo largo de la historia, con sus arcángeles, principados, potestades, dominaciones, tronos, virtudes, serafines y querubines. Latón, cobre y acero (escogidos justamente en complicidad con Efraín), que ostentan títulos, a cuales más arriesgados: ángel de las ideas fugitivas, ángel de la sombra del viento, de la duda, de los árboles viejos, de los sistemas caóticos, de las ideas descabelladas, de las noches de amor, de los constructores de marimbas, de los artistas que pintan como niños -por mencionar a los más provocativos.

Pepo es el geómetra que se arriesga a lo que otros han hecho ya -hartamente- pero, por lo mismo, de lo que ya se hartaron. Es el escultor atípico, al que sus allegados pueden recomendar porque es un "artista organizado". Por lo mismo, recibe a sus visitantes en una oficina llena de los pintores antes mencionados, además de Grajeda Mena, González Goyri, Dagoberto Vásquez, Magda Eunice, Francisco Tún... y ejemplares de los catálogos, las películas y los eventos que ha gestionado para Recinos, Gallardo, Monteforte... Pepo es el hombre-niño que habla con ilusión de una pieza suya que se exhibe en el Museo José Luis Cuevas, o en Santo Domingo del Cerro, o en el Paseo de la Sexta, o en una pequeña galería de la zona 10 de la capital de Guatemala...

Así pues, "Ángeles" de José Toledo Ordóñez nos recuerda y nos remonta a las series que sempiternamente han fascinado a artistas de todas las disciplinas. Corelli, Haydn, Hokusai, García Lorca, Nevelson, Cunningham, Stockhausen, Spencer Tunick, las doce piezas para violonchelo solo comisionadas para celebrar a Paul Sacher...

Aquí vive Recinos, insólita y curiosamente captado por el Pepo. Unas llamas encendidas. Como son de metal, resultan impávidas, pero tocables (aun cuando en los museos le digan a uno que no puede hacer contacto con la obra de arte). Acaso algo tengan que ver los almuerzos en el restaurante La Mezquita. De repente, son los años de convivir y apoyar materialmente al maestro, no únicamente a base de darle palmaditas en la espalda a fin de aparecer en la foto que saldrá en la prensa. Latón, cobre y acero. Amarillo, rojo y plateado. Tibio, caliente y frío. José, Toledo y Ordóñez. No sé. Pepo es un enigma. Qué bueno que lo sea. Que le duela a algunos y algunas. Y que persevere por poner a Guatemala en el mapa del arte mundial. Ya lo decía alguien: ¿Dónde es ese lugar? Quisiera visitarlo, quisiera conocerlo, quisiera quererlo.
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