La primera
ópera de Dmitri Shostakovich es una pieza de excepción en casi cualquier
aspecto. Estrenada formalmente a
principios de 1930, había sido compuesta cuando el autor apenas pasaba de los veinte
años de edad. El libreto se basa, casi palabra por palabra, en el cuento La Nariz de
Nikolai Gogol. La trama se refiere a un oficial de San Petersburgo cuya
nariz abandona su cara y desarrolla una vida propia en busca de acción y
aventura. Al igual que Lady Macbeth de Mtsensk, es un ejemplo del
primer período del compositor. En ella
se percibe un carácter experimental, un atrevido sentido del humor y el ácido
estilo que provocaría la ira de Stalin.
Hoy en día es referencia obligada entre las óperas rusas y en las listas
de óperas del siglo pasado.
Sin embargo, tanto el
texto como la música presentan diversos retos al público, incluso a aquél que ha tenido oportunidad de
exponerse a esta clase de obras (pero está acostumbrado a las más conocidas y aceptadas). La historia en la que se basa incluso ha sido
analizada como alusiva a los complejos de castración, tanto por ansiedad como
por deseo, y a la figuras de autoridad vigilantes y castigadoras. Esto se ve metaforizado en la absurda
separación e independencia de la nariz, los intentos de deshacerse de ella por
parte de uno de los personajes, y a la omnipresencia de los encargados del
orden público. Por otro lado, tal como
lo señala James Leonard, para los oyentes que piensan que es
imposible que una obra sea atonal y divertida al mismo tiempo, ahí tienen a Shostakovich.
La ópera maravilla con sorprendentes efectos orquestales, en donde los
instrumentos se tocan en registros poco usuales, fantásticas combinaciones de
color y solos virtuosos para cada instrumento. El lenguaje atonal se ve mezclado con tonadas
folclóricas y populares.
Se ha dicho que es la
ópera más jovial y alegre del siglo XX, y por ello se la cataloga entre las
principales composiciones de su autor, aunque pasarían más de 20 años tras el
fin de la era estalinista para que conociera un reestreno en Rusia. La Nariz, entonces, constituye un reto muy interesante para la
Metropolitan Opera de Nueva York, normalmente empeñada con el montaje de
repertorio acreditado. Por lo mismo,
constituye un reto muy interesante para el público guatemalteco.
Paulo Alvarado y José Manuel Mayorga

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