miércoles, 23 de noviembre de 2016

Margarita Azurdia: Guatecaribeña

Por Luz Méndez de la Vega
Guía 21 del 20 de octubre de 1993.
Publicación cortesía de la artista.

Margot Fanjul (Margarita Azurdia)

Por Tasso Hadjidodou
Revista Alero de la Universidad de San Carlos de Guatemala. No. 26 Tercera época, septiembre-octubre 1977.
Publicación cortesía de la artista.

Las pinturas de Margot Fanjul

Por Roberto Cabrera.
El Imparcial, 12 enero 1968.
Cortesía de la artista.

jueves, 3 de noviembre de 2016

viernes, 23 de septiembre de 2016

Lo escrito por Agnes Imbert



Como escritora, mis metáforas se forman en imágenes, por eso, escribir un cuento es como esculpir realidades paralelas, posibilidades que surgen de una idea que aparece en el entorno, tal como Diana Fernández, cuando encuentra la poesía o la narrativa en el alabastro, el bronce o sus técnicas mixtas.


Llegué de República Dominicana con el fin de estar hoy aquí y contarles que cuando tomé contacto con los alabastros de esta gran escultora, maga de la forma, no pude sino escribir el cuento que ahora les leeré, como presentación de su trabajo. Porque yo no soy de teorías del arte ni de análisis metamórficos, sino mi conexión con la obra de Diana, es de corazón a corazón, tal como la de ustedes, amable público presente, que me escucha esta noche y atendió al llamado de esta exposición retrospectiva de la artista.


"Llevo un tiempo observándote y te has dado cuenta. Te elegí entre muchas, porque me pareciste única. Fue en aquel instante que rocé mis dedos sobre tu piel, cuando me aceptaste de una manera grácil, casi imperceptible, cuando nuestras energías se sacudieron al unísono, haciendo que cada fibra de mi cuerpo respondiera a tu hermosa energía.
A partir de entonces, supe que me ofrecías ¡todo! todo lo mejor de ti. Fue un contrato divino el que pactamos. Nos sumimos desde entonces en un éxtasis de entrega sin reservas, fundiendo alma y cuerpo para unirnos mientras haya vida. Eres muy fuerte, eso lo sé y por eso debo ser suave contigo, acariciarte para que te rindas y me entregues tus maravillas.  Recuerdo cuando te dije:
 -Te prometo que seré paciente, aunque a veces creas que soy una bestia grosera, mi intención es descubrir lo mejor de ti, confía en mí.-
Y te quedaste fría, rígida, como si no me entendieras o no me creyeras. ¡Dios! eres dura y tan inocente a la vez, ¡Me encantas! 
Empiezo a acariciarte y nunca puedes resistirte al toque de mis manos,  suavemente las deslizo por todas tus ondulaciones, recovecos, espacios dulces y ásperos. No dejo jamás un sólo ápice sin tocar con tanto amor. Nadie nunca te había hurgado de esta manera. Siempre pensaste que eras insignificante, a veces hasta creías que eras fea. Y eso porque el tiempo se encargó de endurecerte con cicatrices visibles, te hiciste estoica,  ocultando lo mejor de ti, con mucho miedo de parecer vulnerable. En realidad, nadie más que yo te había hecho sentir tan hermosa antes.   
Cuando mis dedos te recorren, siento cómo lo disfrutas, muy tímidamente al comienzo, para luego ir cediendo y terminar brindándote a mi voluntad, sin reservas.
A cada momento te sientes más libre, confías más, y todos los átomos de tu cuerpo vibran bajo la presión calculada que ejerzo sobre ti. Te desmoronas y puedo ver como te desvaneces y de pronto, emerges  ¡hermosa! He logrado traer a la luz lo que guardas para ti de la vista golosa de los demás.  Me duele el grosero desbaste del principio, pero cuando mis manos te pulen y brillas traslúcida, sé que mi trabajo escultórico cumplió su función cosmogónica de traer especies nuevas al mundo de los antiguos alabastros."

Agnes Imbert



martes, 20 de septiembre de 2016

MetOpera Live in HD inicio temporada 2016-17

Foto Marty Sohl / The Metropolitan Opera



DOS OBRAS MAESTRAS SOBRE AMOR Y PASIÓN
Por  Alfredo  Porras  Smith

Al  inicio de la nueva temporada del  programa Ópera para Todos del Metropolitan Opera House se han programado Tristán e Isolda de Wagner y Don Giovanni de Mozart. Ambas óperas, parte del repertorio mundial, son consideradas obras maestras de la música de todos los tiempos, tanto del género lírico como del musical. Estos trabajos corresponden y representan dos momentos distintos del desarrollo de la ópera: por un lado la idea del drama musical como una novedad que se apartaba bruscamente de la tradición (Wagner) y por otro, una propuesta musical  que plantea nuevos retos pero sin salirse demasiado del formato italiano (Mozart).
El amor, al igual que en innumerables óperas anteriores y posteriores, constituye el telón de fondo frente al cual se edifica la armazón temática de los dos trabajos. Un amor puro, limpio, cristalino (manipulado por el subterfugio de la pócima de amor) es la fuerza que mueve a Tristán y a Isolda hacia su desastroso fin.  A los ojos de don Giovanni el amor y la pasión carnal son una y la misma cosa. Los jóvenes personajes del drama wagneriano son  inmaculadamente inocentes;  no sucede lo mismo con los españoles de  la comedia sevillana en donde  las conquistas del Don se cuentan por miles. Para Giovanni hacer el amor es un deporte. Para los enamorados medievales es la consumación de lo imposible. La pasión mueve las dos historias que por distintos caminos  y en circunstancias diferentes, conducen a un derrotero común.

Tristán e Isolda es la quintaesencia del romance de la edad media y el renacimiento. Wagner usa para su libreto (que él prefería llamar “poema”) la versión de la leyenda medieval de Godofredo de Estrasburgo.  La leyó en francés mientras, por otro lado, descubría la filosofía de Schopenhauer  en donde estaba intentando encontrar una expresión extática. “Nunca en mi vida había disfrutado de la verdadera felicidad del amor… y por una vez el amor encontrará una total realización”, escribe en una carta a Franz Liszt en los meses en que está trabajando  el primer acto. La complicada vida amorosa de Wagner estaba en su cenit.  En una lectura del primer acto en Lucerna sus tres mujeres estaban en la primera fila del público.  ¿Es Tristán el resultado de la tormentosa vida del compositor?  Con  casi doce años de  trabajo, la ópera se estrenó en Munich, después de ochenta y seis ensayos, el 10 de junio de 1865 ante un público prácticamente atónito y escéptico. La aceptación de esta ópera llegaría mucho tiempo después.

Las dos contribuciones más importantes que España ha hecho a la literatura universal son los personajes de Don Quijote y Don Juan. Después del éxito de Las Bodas de Fígaro en Praga, Mozart recibió la comisión para una nueva ópera. Decidió continuar su asociación con el veneciano Lorenzo da Ponte (con quien había trabajado Fígaro) para una versión muy libre de El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina. El éxito fue rotundo  y muy del gusto del publico de Praga. Para esta ópera Mozart no usa la orquesta “estándar” de la época., sino una versión un tanto agrandada:  doble de instrumentos de madera, trompas, trompetas y timbales, mandolinas y trombones.    Efectos especiales, diríamos hoy. Al final, el libertino  no se redime  a través del amor puro o del arrepentimiento. Aún en la puerta misma del infierno el personaje sigue desafiando a la sociedad y a  las buenas costumbres.

El Met ha preparado sendas producciones  de ambas obras y llega el momento que sean vistas en Guatemala gracias a Ópera para todos y su ciclo de proyecciones en directo. Tristán e Isolda se presenta el sábado 8 de octubre  y  Don Giovanni  el  22 de octubre en el Teatro “Dick Smith”  del  IGA.



lunes, 29 de agosto de 2016

El matrimonio

Lo escrito por Carol Zardetto publicado en elPeriódico el 26 de agosto 2016.