Por Luz Méndez de la Vega
Guía 21 del 20 de octubre de 1993.
Publicación cortesía de la artista.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Margot Fanjul (Margarita Azurdia)
Por Tasso Hadjidodou
Revista Alero de la Universidad de San Carlos de Guatemala. No. 26 Tercera época, septiembre-octubre 1977.
Publicación cortesía de la artista.
Revista Alero de la Universidad de San Carlos de Guatemala. No. 26 Tercera época, septiembre-octubre 1977.
Publicación cortesía de la artista.
jueves, 3 de noviembre de 2016
viernes, 23 de septiembre de 2016
Lo escrito por Agnes Imbert
Como
escritora, mis metáforas se forman en imágenes, por eso, escribir un cuento es
como esculpir realidades paralelas, posibilidades que surgen de una idea que
aparece en el entorno, tal como Diana Fernández, cuando encuentra la poesía o
la narrativa en el alabastro, el bronce o sus técnicas mixtas.
Llegué
de República Dominicana con el fin de estar hoy aquí y contarles que cuando
tomé contacto con los alabastros de esta gran escultora, maga de la forma, no
pude sino escribir el cuento que ahora les leeré, como presentación de su
trabajo. Porque yo no soy de teorías del arte ni de análisis metamórficos, sino
mi conexión con la obra de Diana, es de corazón a corazón, tal como la de
ustedes, amable público presente, que me escucha esta noche y atendió al llamado
de esta exposición retrospectiva de la artista.
"Llevo un tiempo observándote y
te has dado cuenta. Te elegí entre muchas, porque me pareciste única. Fue en
aquel instante que rocé mis dedos sobre tu piel, cuando me aceptaste de una
manera grácil, casi imperceptible, cuando nuestras energías se sacudieron al
unísono, haciendo que cada fibra de mi cuerpo respondiera a tu hermosa energía.
A partir de entonces, supe que
me ofrecías ¡todo! todo lo mejor de ti. Fue un contrato divino el que pactamos.
Nos sumimos desde entonces en un éxtasis de entrega sin reservas, fundiendo
alma y cuerpo para unirnos mientras haya vida. Eres muy fuerte, eso lo sé y por
eso debo ser suave contigo, acariciarte para que te rindas y me entregues tus
maravillas. Recuerdo cuando te dije:
-Te prometo que seré
paciente, aunque a veces creas que soy una bestia grosera, mi intención es
descubrir lo mejor de ti, confía en mí.-
Y te quedaste fría, rígida,
como si no me entendieras o no me creyeras. ¡Dios! eres dura y tan inocente
a la vez, ¡Me encantas!
Empiezo a acariciarte y nunca puedes resistirte al
toque de mis manos, suavemente las deslizo por todas tus ondulaciones,
recovecos, espacios dulces y ásperos. No dejo jamás un sólo ápice sin tocar con
tanto amor. Nadie nunca te había hurgado de esta manera. Siempre pensaste que
eras insignificante, a veces hasta creías que eras fea. Y eso porque el tiempo
se encargó de endurecerte con cicatrices visibles, te hiciste estoica,
ocultando lo mejor de ti, con mucho miedo de parecer vulnerable. En
realidad, nadie más que yo te había hecho sentir tan hermosa antes.
Cuando mis dedos te recorren, siento cómo lo
disfrutas, muy tímidamente al comienzo, para luego ir cediendo y terminar
brindándote a mi voluntad, sin reservas.
A cada momento te sientes más libre, confías más, y
todos los átomos de tu cuerpo vibran bajo la presión calculada que ejerzo sobre
ti. Te desmoronas y puedo ver como te desvaneces y de pronto, emerges
¡hermosa! He logrado traer a la luz lo que guardas para ti de la vista
golosa de los demás. Me duele el grosero desbaste del principio, pero
cuando mis manos te pulen y brillas traslúcida, sé que mi trabajo escultórico
cumplió su función cosmogónica de traer especies nuevas al mundo de los
antiguos alabastros."
Agnes Imbert
Agnes Imbert
martes, 20 de septiembre de 2016
MetOpera Live in HD inicio temporada 2016-17
![]() |
| Foto Marty Sohl / The Metropolitan Opera |
DOS OBRAS MAESTRAS SOBRE AMOR Y PASIÓN
Por Alfredo Porras
Smith
Al inicio de la nueva
temporada del programa Ópera para Todos del Metropolitan Opera
House se han programado Tristán e Isolda de Wagner y Don
Giovanni de Mozart. Ambas óperas, parte del repertorio mundial, son
consideradas obras maestras de la música de todos los tiempos, tanto del género
lírico como del musical. Estos trabajos corresponden y representan dos momentos
distintos del desarrollo de la ópera: por un lado la idea del drama musical
como una novedad que se apartaba bruscamente de la tradición (Wagner) y por
otro, una propuesta musical que plantea
nuevos retos pero sin salirse demasiado del formato italiano (Mozart).
El amor, al igual que en innumerables óperas anteriores y
posteriores, constituye el telón de fondo frente al cual se edifica la armazón
temática de los dos trabajos. Un amor puro, limpio, cristalino (manipulado por
el subterfugio de la pócima de amor) es la fuerza que mueve a Tristán y a
Isolda hacia su desastroso fin. A los
ojos de don Giovanni el amor y la pasión carnal son una y la misma cosa. Los
jóvenes personajes del drama wagneriano son
inmaculadamente inocentes; no
sucede lo mismo con los españoles de la
comedia sevillana en donde las
conquistas del Don se cuentan por miles. Para Giovanni hacer el amor es un
deporte. Para los enamorados medievales es la consumación de lo imposible. La
pasión mueve las dos historias que por distintos caminos y en circunstancias diferentes, conducen a un
derrotero común.
Tristán e Isolda es la quintaesencia
del romance de la edad media y el renacimiento. Wagner usa para su libreto (que
él prefería llamar “poema”) la versión de la leyenda medieval de Godofredo de
Estrasburgo. La leyó en francés
mientras, por otro lado, descubría la filosofía de Schopenhauer en donde estaba intentando encontrar una
expresión extática. “Nunca en mi vida había disfrutado de la verdadera
felicidad del amor… y por una vez el amor encontrará una total realización”,
escribe en una carta a Franz Liszt en los meses en que está trabajando el primer acto. La complicada vida amorosa de Wagner estaba en su cenit. En
una lectura del primer acto en Lucerna sus tres mujeres estaban en la primera
fila del público. ¿Es Tristán el resultado de la tormentosa
vida del compositor? Con casi doce años de trabajo, la ópera se estrenó en Munich,
después de ochenta y seis ensayos, el 10 de junio de 1865 ante un público
prácticamente atónito y escéptico. La aceptación de esta ópera llegaría mucho
tiempo después.
Las dos contribuciones más importantes que España ha
hecho a la literatura universal son los personajes de Don Quijote y Don Juan.
Después del éxito de Las Bodas de Fígaro en Praga, Mozart
recibió la comisión para una nueva ópera. Decidió continuar su asociación con
el veneciano Lorenzo da Ponte (con quien había trabajado Fígaro) para una
versión muy libre de El Burlador de Sevilla de Tirso de
Molina. El éxito fue rotundo y muy del gusto del publico de Praga. Para
esta ópera Mozart no usa la orquesta “estándar” de la época., sino una versión
un tanto agrandada: doble de
instrumentos de madera, trompas, trompetas y timbales, mandolinas y trombones. Efectos especiales, diríamos hoy. Al final,
el libertino no se redime a través del amor puro o del arrepentimiento.
Aún en la puerta misma del infierno el personaje sigue desafiando a la sociedad
y a las buenas costumbres.
El Met ha preparado sendas producciones de ambas obras y llega el momento que sean
vistas en Guatemala gracias a Ópera para
todos y su ciclo de proyecciones en directo. Tristán e Isolda se
presenta el sábado 8 de octubre y Don Giovanni el 22 de octubre en el Teatro “Dick Smith” del
IGA.
lunes, 29 de agosto de 2016
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