La Asociación González Goyri
y Galería Artes Landívar se unen para conmemorar los diez años de su
fallecimiento acaecido el 13 de noviembre de 2007. La exposición presenta desde
una propuesta interactiva, una retrospectiva de la vida familiar, las búsquedas
y logros del artista, así como las relaciones con otros artistas que fueron
determinantes en su recorrido inicial por el mundo del arte –principalmente la escultura–
que sería su mayor interés y posterior contribución a la cultura nacional.
Don Roberto fue uno de los
más connotados y reconocidos artistas de la plástica guatemalteca del siglo XX, cuya genuina vocación le llevó continuar su
labor fecunda y persistente en este siglo XXI que ha producido tantos cambios y
tanta complejidad en el ámbito artístico universal.
El maestro González Goyri, inició
su constante aporte a la plástica del país hacia 1948 con una exposición
individual de 12 esculturas y 10 dibujos a tinta. A partir de ese momento, su
trabajo no dejó de fluir como un remanso que se nutre gota a gota con una
actividad creadora perenne, que no se conformó con un sólo lenguaje expresivo, por
el contrario, va de la escultura en sus diversas registros, a la pintura, para complementar
su quehacer artístico con la literatura a través de ensayos y columnas
periodísticas, en las que se refiere al arte desde la perspectiva de la crítica
y el juicio estético, como base sobre la que se cimientan sus soluciones
plásticas. Realizó un viaje a Nueva York, junto con su amigo Roberto Ossaye,
para estudiar en el Art Student´s League y en el Sculpture Center. Iba cargado
de tradición y academicismo, por eso Nueva York le sorprendió a la vez que le
ofreció nuevas invaluables experiencias, entre otras, la de haber conocido
personalmente y recibido el influjo del escultor Jacques Lipchitzs
representante de la Escuela de París. Su amistad le sirvió para resolver dudas
y encontrar el camino que le permitió acceder a la creación libre.
Algunos años después de su regreso
a Guatemala, además de dirigir durante un año la Escuela Nacional de Artes
Plásticas y de recibir por parte del gobierno la Orden del Quetzal en grado de
oficial, así como diversos premios en variados certámenes centroamericanos,
integra la Corporación de Pintores y
Escultores Plasticistas de Guatemala.
En la década del sesenta, Roberto
González Goyri, junto a Dagoberto Vásquez y Guillermo Grajeda Mena se unen al maestro Carlos Mérida, quien viene a Guatemala expresamente con el objeto de
realizar los murales para las instituciones más importantes del país, como son
el Banco de Guatemala, el Instituto de Seguridad Social, el Crédito Hipotecario
Nacional y el Palacio Municipal, que constituyen el Centro Cívico de la ciudad.
Esta obra monumental,
realizada en concreto expuesto, en el que se dejan a la vista con intención
plástica, los defectos propios de la formaleta de madera, bastaría para resumir
el talento de don Roberto, ya que en ellos hace interactuar el medio con el
contenido y la forma. El observador capta simultáneamente los tres elementos,
sin que quede lugar a dudas del porqué de la escogencia de determinado medio
para determinada forma.
Constantemente cambió los
motivos, mas su estilo estuvo dominado por la autenticidad de sus raíces que lo
impulsaron por un sendero que ya había sido trazado y recorrido por el artista
maduro. No tenía interés en que su obra llevara un mensaje, lo importante para
él era la calidad plástica.
Así pues,
técnicas y temas se renuevan con dinámico perfeccionamiento en su obra. Muralista
de colosales figuras de fondo histórico y alegórico y dibujante de diseño firme
e ingenioso, maneja con igual maestría el bronce, el concreto, el óleo, el
acrílico o la tinta. Su
pincel discurre en la corriente del estilo abstracto-figurativo como él lo
definió, sin cautelosas aprensiones que desfiguren la naturaleza de su impulso
creador, fundado en la simplicidad de su actitud mimética y en la complejidad
de la perfección compositiva.
Marcia Vázquez
8 junio 2017

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