El arte en este milenio busca su lugar a través de la
responsabilidad intelectual que el autor de la obra le imprime. Para
comunicarse en sintonía con su tiempo, los artistas actuales aprovechan una
serie de tendencias -involucradas con el entorno social, político y económico
en donde se desarrolla su trabajo- con la finalidad de ofrecer al público
nuevas opciones de percepción de la realidad. De aquí que, los distintos
movimientos contemporáneos se caracterizan por su eclecticismo y la toma de
elementos del pasado, incluyendo soluciones académicas.
En ese entorno, Amalia Padilla-Gregg ha desarrollado “Parsimonia”,
la nueva colección de pintura y escultura que presenta en el Palacio Nacional
de la Cultura de Guatemala. La autora, quien posee una personalidad definida,
manifiesta su íntima intención artística a través de una serie de signos y
símbolos pictóricos y una paleta de color que la identifican plenamente,
combinando el tema que la ha ocupado con la tendencia geométrica del arte
visual contemporáneo.
El cuidadoso trabajo que Amalia ha realizado, desde 1988, se
distingue por su formación académica. En él, prevalece la presencia del entorno
natural de Guatemala, manifestado en los productos, los colores y las texturas
de la tierra, acompañados por su presencia -su rostro en segundo plano- como protagonista
y espectadora del hecho artístico; siempre atenta a ese círculo virtuoso de la
comunicación entre el artista, las obras y los públicos.
En Parsimonia, la artista se adentra en la plenitud de la
naturaleza por medio de la estrecha relación que mantiene con el ámbito que
rodea su taller. En sus momentos de introspección, ha descubierto las formas
más recurrentes en la naturaleza. Cabe mencionar las que ha seleccionado para
su trabajo: el hexágono, presente en algunas estructuras naturales como los
panales fabricados por las abejas, los frutos del ciprés, las escamas de la
corteza de muchos árboles y los copos de nieve.
En su búsqueda, Amalia ha encontrado que “en la naturaleza nada es
caprichoso. Todo obedece a una necesidad”. Por ejemplo, la estructura hexagonal
del panal supone el máximo almacenaje de miel con el mínimo gasto de cera.
Apasionada por optimizar la forma de expresión de su conocimiento
y sensibilidad, la artista aprovecha elementos hexagonales para crear nuevos
lenguajes visuales. Además, ha entrado en el mundo de la perfección de la
esfera que, entre otros ámbitos, está presente en los frutos de las plantas, en
los planetas del sistema solar y en las gotas de agua. Amalia sabe también,
porque lo ha experimentado al convivir con la naturaleza, que la gota de agua cambiará
su forma a ovalada, según la tensión a la que esté sometida, reacción que se
percibe en la forma de sus esculturas.
Podemos afirmar que Amalia Padilla-Gregg está empeñada en sondear
nuevos lenguajes que provoquen una reacción afectiva y emocional más reflexiva
en los espectadores. No cabe duda que está abriendo un nuevo camino de posibilidades
a su ejercicio artístico, permitiendo lecturas personales sin límites al descubrir
los códigos con nuevos significados, a través de la pintura y la escultura.
Thelma Castillo

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