LA VIGENCIA DEL PASADO
Rudy Cotton y la encajera de Vermeer.
Por: Marcela
Valdeavellano
En el siglo XVII, en Holanda, un pintor observó
atentamente el trabajo doméstico de muchas mujeres en sus hogares, entre ellas
se encuentra “La encajera” y el pintor fue Vermeer. Las tareas de la costura y
el bordado, eran consideradas desde la Edad Media como un oficio de mujeres y
era esencial para enfatizar en la modestia, la paciencia, la perseverancia y
los valores impuestos para recluirlas en casa.
Vermeer fue sensible al universo femenino, debido a que
sus personajes no están solamente al servicio de los valores de su época que
limitaban a la mujer a su patriarcalmente determinada experiencia de vida, como
muchos otros pintores contemporáneos la
mostraron. En las mujeres de Vermeer, hay momentos en que la tarea se realiza a
mano, pero la figura femenina está siempre enfocada, haciendo de ella un ser
pensante. Se encuentra claro está, inmersa en la tarea, presente en el trabajo,
pero al mismo tiempo bordando el futuro.
Así la vio Rudy Cotton en su primer encuentro con ella en
el Louvre. Esta es una de las pinturas más conocidas del pintor holandés
Johannes Vermeer. Este óleo sobre lienzo fue pintado alrededor de 1669 y mide
24 x 21 cm. Por eso la serie que presenta Cotton en el Museo Ixchel,
prácticamente mide lo mismo que el cuadro original y su juego óptico, responde
a la mirada de Vermeer, quien observó
las deformaciones ópticas del ojo humano para dar profundidad de campo a su
obra.
El artista guatemalteco, sensible al tejido de la vida,
se asombra con la encajera como frente a los textiles que nuestras tejedoras
guatemaltecas realizan en sus espacios de vida, tal como la holandesa,
totalmente enfocadas y con un sentido prácticamente ritual. El trabajo de
Cotton, una yuxtaposición de la abstracción geométrica con figuras de un
lirismo abstracto recurrente, arroja luz sobre las ideas creativas comunes a la
urdimbre y la trama, es un tejedor de consciencia que hila sus colores con la
forma de la historia.
El uso creativo del lenguaje textil ha sido siempre un
aspecto importante en las manifestaciones artísticas plásticas, pero
generalmente se le considera una forma artesanal distante del arte profesional
establecido. En el siglo XIX, el proceso de industrialización fue de la mano
con la desaparición de las técnicas
textiles tradicionales. Fueron los artistas del Art Nouveau quienes
rescataron esa labor ancestral mediante
la disolución de los límites entre el arte y el diseño y las jerarquías entre
el arte y la artesanía.
Klimt en su época, realiza el retrato de Eugenia
Primavesi y esta pintura es un excelente ejemplo de cómo la transición entre el
estampado de la bata y la decoración de
fondo es apenas perceptible, siendo uno de los importantes signos de cómo el
diseño textil se convirtió entonces en un elemento sustancial de la pintura.
Igualmente, Cotton, funde la figura con ese fondo geométrico que es a la vez
central en su obra y en su vida. ¿Quién en Guatemala puede obviar el arte
textil como tejido de una historia regada con magia y dolor a la vez?
Los textiles se integran en el arte moderno como medio,
técnica, soporte y / o idea, y siendo adoptados por numerosas corrientes
estilísticas de las primeras vanguardias. Ya en las décadas de 1950 y 1970,
Anni Albers, Brice Marden y Joseph Beuys les emplean para representar los
acontecimientos que tienen lugar en ese período que transita entre la
abstracción, la neo figuración y el arte conceptual, amén del final del
colonialismo en Europa, la posguerra y el reconocimiento parcial de la
sabiduría atávica tejida en la memoria de los pueblos originarios y la
importancia de las mujeres, como perpetuadoras de las tradiciones.
Evidentemente, fue
Carlos Mérida, la figura del modernismo que marca la primera puntada textil en
Guatemala en 1914, ya que junto al
escultor Rafael Yela Gunther, promueve la revalorización de los temas
originarios en las artes. Él desarrolló un lenguaje marcado por la influencia
del arte textil tradicional de Guatemala. El carácter de los textiles
constituía, según el artista, un paradigma de lo moderno.
Mérida, gran influencia para Rudy Cotton, así como para
tantos artistas, favorece esa incorporación. Sin embargo, Cotton notó que el
arte textil continuó siendo ampliamente categorizado como una labor femenina
durante mucho tiempo. Nuestro artista, tal como
Rosemarie Trockel en 1980, allana
el camino para un cambio de paradigma en las concepciones de la sociedad.
Paralelamente, artistas icónicos de los centros hegemónicos del arte
Occidental, como el alemán Gerhard Richter, la artista japonesa Yayoi Kusama,
la alemana Birgit Dieker y el inglés/
africano Yinka Shonibare - trabajan con los textiles como una cuestión de
rutina - incorporando abiertamente el arte textil en el mundo del arte
contemporáneo. Como ellos, Cotton libera al textil de su condición de artesanía
de una vez por todas, incorporando así, la labor tradicional y femenina, como
un lenguaje que sustenta sus propuestas, así como la mujer en los pueblos
originarios, sustenta la riqueza ancestral.
No es casual entonces la influencia de la encajera de
Vermeer en esta muestra, puesto que revaloriza la función de la pintura, el
trabajo realizado a mano, que tanto el arte actual ha echado en saco roto,
llegando al colmo de llamarla “expresión de dinosaurios”, - un joven y exitoso
curador chapín que vive en el extranjero, por supuesto, donde están sus raíces
impuestas por el mercado del arte, le llamó de esta manera cuando se dirigía a
los pintores en Nicaragua-.
Rudy Cotton en esta muestra nos conduce con la encajera
como eje, por las multidimensiones sin tiempo de la diversidad humana, tejiendo
con ella una propuesta en la que el artista revaloriza el trabajo femenino y lo
incorpora en un planteamiento que rinde homenaje a las manualidades como
sistema de tejido de identidades y presencias de la memoria colectiva. Un
potente discurso visual, cercano al observador en su formato y su ritmo visual.
Agradezco a Rudy con este texto, la confianza que me
demostró solicitándome unas líneas al respecto de su serie 2016 “La vigencia
del pasado”.
Rudy Cotton, "La vigencia del pasado 9" 2016, acrílico/ tela, 31x23 cm. Foto y texto cortesía del artista.

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