LOS UNIVERSOS GEOMÉTRICOS DE RUDY COTTON
Por: Pablo BROMO
Existe un hilo
conductor irremediable, entre la vida cotidiana y el arte que se gesta desde la
profundidad creadora de los que se dedican a sus encantos. Ese hilo conductor
es una especie de descarga emocional que fluye continuamente, como una verdad
indisoluble a través de la existencia humana; como un río voraz y riguroso, que
va encontrando su camino y abriendo brecha por donde pueda adentrarse. Sus
corrientes ulteriores contienen extractos de algo invaluable, una especie de
luz dadora de entendimiento y reciprocidad. Una especie de rayo lúcido y
lineal, cargado de belleza; que por consecuencia, puede ser una acepción
pragmática que individualmente queramos darle a todos los significantes subjetivos.
Euclides y Platón, se referían a esta belleza estética como una necesidad primitiva en el ser humano, que lejos de ser nuestra, está en todas partes; ya que emana de la naturaleza misma de la existencia humana. En todo caso, es una repetición intrínseca que ha deambulado a través de nuestro devenir histórico. Su motor y fuerza, radican en la capacidad que tengamos en valorar sus aristas y sus profundidades lógicas. La geometría, como ciencia primordial, tiene una importancia ponderante a lo largo de todo esto. Además de La Línea, que es su elemento absoluto; tres elementos la componen: Círculo, Cuadrado y Triángulo. Esta trinidad es una especie de santuario alegórico.
Euclides y Platón, se referían a esta belleza estética como una necesidad primitiva en el ser humano, que lejos de ser nuestra, está en todas partes; ya que emana de la naturaleza misma de la existencia humana. En todo caso, es una repetición intrínseca que ha deambulado a través de nuestro devenir histórico. Su motor y fuerza, radican en la capacidad que tengamos en valorar sus aristas y sus profundidades lógicas. La geometría, como ciencia primordial, tiene una importancia ponderante a lo largo de todo esto. Además de La Línea, que es su elemento absoluto; tres elementos la componen: Círculo, Cuadrado y Triángulo. Esta trinidad es una especie de santuario alegórico.
Sus
intersecciones –sumadas al conocimiento de la teoría del color y a la minuciosa
técnica del acrílico sobre lienzo, hacen que cada una de estas obras expuestas
en Arte Clásico Contemporáneo, del guatemalteco Rudy Cotton, sean un documento
para dialogar con muchos de los paradigmas planteados a lo largo de la historia
del arte universal. Esta exposición comprende sus últimas cuatro series:
Estampas del Trópico, Testigos Presenciales, Almas de la Montaña e Imágenes
Albigenses (2008-2012).
En este recorrido
por la obra pictórica, del que fue galardonado como Revelación del año 2006 y Artista del año 2007, por la Fundación
Rozas-Botrán; es indispensable desligarse de todos las vanguardias de arte con
las cuales estamos familiarizados hoy en día y que abundan en las galerías de
exhibición del Siglo XXI.
El sentido
práctico de estas abstracciones geométricas, nos validan la importancia de la
técnica, la utilización de la luz y la valoración detallada del arte
posmodernista, sin olvidar al arte clásico como generador de propuestas e
innovación estilística. Además, nos adentra en una nueva manera de visualizar
la imagen, en la que se van trazando líneas invisibles a lo largo del lienzo,
como si estuviéramos frente a un plano cartesiano de infinitas posibilidades
pictóricas; en las que Cotton nos invita a cohabitar con él, estos sus universos
geométricos.
Rudy Cotton "Tópicos del trópico 3", 2015, acrílico/ tela, 150x150 cm. Foto y texto cortesía del artista.

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