lunes, 29 de mayo de 2017

Parsimonia




El arte en este milenio busca su lugar a través de la responsabilidad intelectual que el autor de la obra le imprime. Para comunicarse en sintonía con su tiempo, los artistas actuales aprovechan una serie de tendencias -involucradas con el entorno social, político y económico en donde se desarrolla su trabajo- con la finalidad de ofrecer al público nuevas opciones de percepción de la realidad. De aquí que, los distintos movimientos contemporáneos se caracterizan por su eclecticismo y la toma de elementos del pasado, incluyendo soluciones académicas.

En ese entorno, Amalia Padilla-Gregg ha desarrollado “Parsimonia”, la nueva colección de pintura y escultura que presenta en el Palacio Nacional de la Cultura de Guatemala. La autora, quien posee una personalidad definida, manifiesta su íntima intención artística a través de una serie de signos y símbolos pictóricos y una paleta de color que la identifican plenamente, combinando el tema que la ha ocupado con la tendencia geométrica del arte visual contemporáneo.

El cuidadoso trabajo que Amalia ha realizado, desde 1988, se distingue por su formación académica. En él, prevalece la presencia del entorno natural de Guatemala, manifestado en los productos, los colores y las texturas de la tierra, acompañados por su presencia -su rostro en segundo plano- como protagonista y espectadora del hecho artístico; siempre atenta a ese círculo virtuoso de la comunicación entre el artista, las obras y los públicos.

En Parsimonia, la artista se adentra en la plenitud de la naturaleza por medio de la estrecha relación que mantiene con el ámbito que rodea su taller. En sus momentos de introspección, ha descubierto las formas más recurrentes en la naturaleza. Cabe mencionar las que ha seleccionado para su trabajo: el hexágono, presente en algunas estructuras naturales como los panales fabricados por las abejas, los frutos del ciprés, las escamas de la corteza de muchos árboles y los copos de nieve.

En su búsqueda, Amalia ha encontrado que “en la naturaleza nada es caprichoso. Todo obedece a una necesidad”. Por ejemplo, la estructura hexagonal del panal supone el máximo almacenaje de miel con el mínimo gasto de cera.

Apasionada por optimizar la forma de expresión de su conocimiento y sensibilidad, la artista aprovecha elementos hexagonales para crear nuevos lenguajes visuales. Además, ha entrado en el mundo de la perfección de la esfera que, entre otros ámbitos, está presente en los frutos de las plantas, en los planetas del sistema solar y en las gotas de agua. Amalia sabe también, porque lo ha experimentado al convivir con la naturaleza, que la gota de agua cambiará su forma a ovalada, según la tensión a la que esté sometida, reacción que se percibe en la forma de sus esculturas.

Podemos afirmar que Amalia Padilla-Gregg está empeñada en sondear nuevos lenguajes que provoquen una reacción afectiva y emocional más reflexiva en los espectadores. No cabe duda que está abriendo un nuevo camino de posibilidades a su ejercicio artístico, permitiendo lecturas personales sin límites al descubrir los códigos con nuevos significados, a través de la pintura y la escultura.

Thelma Castillo

Paisajismo e indigenismo guatemalteco, revisión de un pasado reciente


martes, 16 de mayo de 2017

Clarifest Guatemala 2017




Clarifest es el festival de un solo instrumento musical creado con la intención de traer a Guatemala lo que hay afuera de sus fronteras. En mis años de formación me costó mucho salir, la situación aquí es compleja y, buscando el aprendizaje de mi instrumento, viví la experiencia de compartir con clarinetistas de alto nivel que me enseñaban cosas que yo no sabía ni imaginaba; entonces me pregunté: ¿Por qué no tener esto en mi país? ¿Por qué no formar una orquesta de 20, 40 o 100 clarinetes? ¿Por qué no traer clarinetistas de prestigio o maestros de renombre para que compartan sus conocimientos? ¿Por qué nadie hace un festival dedicado a un solo instrumento? Entonces, por el año 2007, se me ocurrió armar un buen grupo con todos mis alumnos y realizar un mini concierto con obras musicales nacionales y extranjeras... Ahí nació todo. Desde entonces he visto crecer musicalmente a muchos de mis alumnos mientras he vivido y generado cada dos años lo que es la fiesta “clarinetística” más grande de Centro América. Ya somos de 75 a 120 clarinetistas participantes en cada edición.

Durante una semana realizamos clases maestras dirigidas a los participantes, conferencias en torno al clarinete y otros temas de música en general, así como talleres de reparación y cuidado del instrumento. También conformamos una orquesta de clarinetes con todos los participantes del festival, realizamos un concierto callejero, recitales con invitados especiales y conciertos de gala a cargo de los maestros internacionales. A lo largo de estos diez años, hemos contado con la intervención de grandes maestros clarinetistas, y los partícipes han experimentado en directo cómo se toca y enseña el clarinete en Europa, América del Sur, Norte América y otras regiones.

Estoy convencido que el desenvolvimiento y la experiencia que procura el festival permite que el nivel artístico de los niños y jóvenes músicos vaya en crecimiento, y se desarrollen sus capacidades de análisis musical y experiencias dentro y fuera del escenario. He constatado un incremento en el número de interesados del interior en venir a la ciudad y vivir la experiencia del Clarifest, el cual también se nutre de músicos centroamericanos que hacen presencia y fomentan lazos de comunicación. Para la presente edición hay inscritos clarinetistas de Honduras, Costa Rica, Panamá y Nicaragua, también tenemos alumnos participantes de Colombia. Todo se desarrolla en un ambiente de trabajo y amistad.

Clarifest ha sido pionero al promover la fiesta musical de un solo instrumento. Esta celebración ha sido asimilada por alumnos y colegas que se han animado a realizar otros festivales dedicados a un solo instrumento. Como resultado, hay ya varios alumnos cursando y terminando la carrera de licenciatura en música con especialidad en clarinete, un estudiante becado en Viena a la vez que otros mejoran sus técnicas cosa que les abrirá puertas en el extranjero.

Clarifest es un festival sin fines de lucro que, durante una semana, permite que este instrumento sea ejecutado, conocido y apreciado. Ha empezado en Guatemala, pero ya se han sumado más y más países a la largo de esta primera década. Me siento orgulloso del evento y de sus participantes, estoy seguro de que seguiremos adelante, mejorando cada vez más.

Sergio Reyes



domingo, 9 de abril de 2017

Distorsiones e imperfecciones de Sandra Monterroso

Sandra Monterroso, Imperfecciones 2017

Para The 9.99 Gallery es un honor presentar su segunda exhibición del año “Sandra Monterroso: Distorsiones e imperfecciones”, una muestra de la obra reciente de Sandra Monterroso. Esta vez, la artista exhibe obra en papel, pintura, escultura y video; y explora, en la selección de sus materiales, temas de memoria histórica, sanación, contrastes entre lo orgánico y lo artificial; y sobre todo, reflexiones y reclamos de una cultura milenaria de la que todos somos parte.


Para esta exhibición, Monterroso ha seleccionado como hilo conductor un material orgánico estrechamente relacionado a la historia del continente americano: el achiote. Por ejemplo, en sus acuarelas es el papel el que está cubierto por una especie de vendaje teñido de este pigmento y otros como acuarela y tinta china. Estos revelan colores terrosos de distintas intensidades que en su conjunto forman una composición de líneas y bloques orgánicos. Para Monterroso, estos pliegos de papel son imperfecciones y distorsiones, pues es la solución de achiote la que se esparce entre las fibras y mancha libremente el papel. El fruto del achiote, nativo de América, ha sido utilizado por las civilizaciones antiguas de todo el continente como pintura para el cuerpo, maquillaje en rituales, para cubrirse del sol, como complemento para comidas y, sobre todo, para sanar heridas. Por eso, para la artista, “estas obras en papel son líneas, fragmentos, heridas y caminos de tierra”. Heridas porque para ella el papel es una piel, y el gesto de teñirlo y cubrirlo con achiote es también un acto de sanación, no solo con el material sino con la historia misma y sus fracturas de violencia, conquista e imposición. La artista pregunta, ¿estaremos empezando a cicatrizar?



Sandra Monterroso, 2017, "Piel de caracol" 


A su vez, la idea de imperfección y distorsión tiene una carga política, pues la idea de Modernidad o de Historia son líneas distorsionadas basadas en una concepción de lo ideal o lo perfecto, pero que terminan siendo una falsa ilusión. Es aquí donde la obra nueva de Monterroso se inserta en la posmodernidad de Gianni Vattimo y la teoría decolonial de pensadores como Walter Mignolo. Este último menciona en su texto “La colonialidad: la cara oculta de la modernidad” [1]; “que la modernidad es una narrativa europea que tiene una cara oculta y más oscura, la colonialidad” [2]. Argumentando así que la idea de utopía moderna es una mirada unilateral impuesta. Para la artista, cuya postura está en una constante crítica ante la crisis de la modernidad, estos postulados también significan una vuelta a los orígenes y las raíces; a la naturaleza, las tradiciones y la herencia cultural, no sin ser crítica y entender que la línea histórica institucionalizada es una contada por los ganadores.
Este es el tema de fondo en la obra “La otra línea histórica, cara o cruz”, de ocho metros de largo y construida con pequeños penachos de plumas negras adheridos a una manta teñida con achiote que forma una línea con monedas de un centavo que ella misma ha recolectado por años. Esta pieza utiliza las mismas plumas del performance “La devolución del penacho de Vucub Caquix” que realizó en 2014, en relación al penacho de Moctezuma. Las monedas nos muestran el rostro de Fray Bartolomé de las Casas, clérigo de la Corona Española involucrado en la conquista, y el escudo nacional, símbolos que Monterroso utiliza para cuestionar la paradoja que existe entre las relaciones de poder de los territorios y preguntarnos si realmente la independencia es un logro que alcanzamos.

Desde el inicio de los noventa, Monterroso ha usado el video como medio principal, partiendo de esa imagen en movimiento para pasar a otras técnicas como la pintura, acuarela o escultura. “Sandra Monterroso: Distorsiones e imperfecciones” presenta una serie de videos con pequeñas acciones que la artista efectúa con su cuerpo y el achiote, pues para ella “el performance es el espacio del ritual” y realizarlas es conectar su cuerpo con esa tradición y magnificar la experiencia de la sanación y la historia. Otras obras de su producción pasada también incluyen elementos como hilos y tintes naturales, cocos o plumas, haciendo del material la conexión entre la historia universal, la historia del arte y nuestra tarea de sanar en el presente.

“Creo que es importante hablar de sanación”, menciona la artista. “No directamente de la herida como un elemento que sigue abierto, sino más bien del proceso de sanarnos. Y el arte es un espacio para eso”, agrega.

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[1] Mignolo, W. (2010), La colonialidad: la cara oculta de la modernidad. Buenos Aires: Ediciones del Signo. Obtenido de: http://www.macba.cat/PDFs/walter_mignolo_modernologies_cas.pdf
[2] Ibíd, p. 39.




viernes, 31 de marzo de 2017

lunes, 16 de enero de 2017

"A Jackie con nuestro corazón" por Sergio Ramírez

 ...continuación



Publicado en  "Letras" de Revista Alero de la Universidad de San Carlos de Guatemala, No. 1 3a. época, julio-agosto 1973.

Imágenes cortesía de Legado DS y Fundación YAXS.